Esta semanita ha estado llena de nuevos descubrimientos, el más importante, especialmente para mi cuerpo serrano, han sido... LOS MASAJES. Que maravilla. Imaginate andando por las calles de Manila, todo lleno de gente, después de un día de trabajo y varias caminadas a distintas partes de la ciudad esquivando coches y pasando túneles para peatones, buscando casa, negociando el precio con los "brokers" y pasando calor, calor, calor, ruido, tráfico y más calor. En un momento dado desvías tú mirada a la derecha y ves un pequeño y humilde lugar dónde anuncian masajes de pies. No te pensarías dos veces entrar, verdad? Yo tampoco.
Así que ahí estaba yo dispuesta a quitarme el estrés de un plumazo. A a la entrada, tres filipinas muy educadas me lavaron cuidadosamente los pies mientras respiraba el aire a menta fresca del lugar. Acto seguido me sentaron en un estupendo sofá reclinable y me pusieron una mantita encima y una luz muy tenue. Allí se abrió un nuevo universo ante mis pies (nunca mejor dicho jeje). todo comenzó con un suave masaje precalentamiento en las manos, después llegaron los pies... unas delicadas manos de buenas conocedoras de las propiedades de la reflexoterapia me masajearon dedito a dedito y parte a parte del pie durante 30 estupendos minutos. En fin, salí de allí como nueva y encantada del nuevo descubrimiento.
También he conocido a nuevos españoles que llegan por estas tierras y me he pasado por el ciclo de cine español que organiza el Instituto Cervantes a ver una peli y una obra de teatro. Mira que venir tan lejos para ir a ver cosas españolas, pues sí, es inevitable hacer piña con los demás españoles y nuestras cosas.
Pequeñas curiosidades:
- No he comido ni queso ni pan desde que llegué... pero como me he puesto de arroz!
- Que anochezca a las seis de la tarde ha sido una gran sorpresa pero me gusta la cara de la ciudad cuando anochece.
- A la gente le encanta que me apellide "Gómez", como tantos españoles y tantos filipinos. Esto es un homenaje para todos los Gómez, Garcías, Pérez, Hernández, Rodríguez y demases. Aunque parezca mentira somos universales y muy exóticos.
- Al decir que soy española la gente comenta:
Filipino: Ohh tienes que ir a Zamboanga
Yo: Ah sí? y eso porqué? y dónde esta eso?
Filipino: En el sur, en Mindanao, allí hablan Chabacano! o sea,
español.
No os da que pensar que el reducto lingüístico español en Filipinas haya quedado denominado como chabacano, como debíamos ser los españoles en aquella época? No sé, pero a mí me han dado muchas ganas de conocer esa lengua o hablar con un zamboangés, seguro que le podría enseñar algunas chabacanas de la lengua actual, no te jode!

3 comentarios:
Di que si, intercambio cultural! no sólo tu vas a aprender... Oye por cierto, no te olvides de seguir investigándome lo del ritual, que hay que intentarlo todo!.
Genial el descubrimiento de los masajes, date a ellos de vez en cuando, que veo que estos filipinos están un poco estresados!
jajajajaja... no te jode? esa clarita!!!
Hola, soy una compañera bloguera de Marta. Desde l'Alt Empordà , seguiré tus aventuras en Filipinas.
Que gracia que sean tan preguntones, no?
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