Como lo prometido es deuda no puedo pasar sin mencionar mi primera escapada de Manila hacia la zona central del país, las Visayas, y más concretamente, " Apo Island" o el paraíso. Todo comenzó en el puente de todos los Santos, día en el que como bien han adaptado de los españoles, los filipinos van a sus pueblos de origen a poner flores a sus muertos y pasar el día en el cementerio. Dado que no tengo nada que hacer en un cementerio filipino aproveché el puente para viajar con mis colegas de oficina Mayuka, Jin y Hij Han (o algo así). Japonesa y Sur Coreano/a respectivamente. Antes de partir de viaje tuve mi momento de reflexión: Clara, que sabes de japón y Corea??... De Japón todavía tengo imagenes de lost in tranlation y samurais pero de Corea... nada de nada y, de su gente menos todavía. Ahora puedo decir que eran bien tranquilitos, educados y buenos conversadores.... ejemmm excepto por Jin, que parece ser que proviene de una zona de corea en la que la gente es conocida por hablar muy despacio... y doy fe... habla muy despacio, tanto que en ocasiones la mezcla de paisaje paradisiaco, con zumo de frutas y cansancio del día de playa me jugo malas pasadas mientras intentaba seguir el hilo de la conversación.
Por lo demás, Apo es conocido por tener una de las barreras de coral mejor conservadas del mundo, y es cierto. Aunque todavía no he podido sacarme la licencia de buceo, sólo bucear con gafas y tubo me dejó impresionada por la cantidad y diversidad de peces y corales que hay en esas aguas.
