Esta señorita en la foto, indiscutiblemente una jefa, pertenece a la tribu de los Bontok Igorot, antiguos y actuales habitantes de Sagada. Para esta tribu los espíritus de sus ancestros muertos son la mas importante categoría de lo supernatural y la ceremonia del funeral es de suma importancia para garantizar el bienestar del espíritu en el mas allá.
El cuerpo difunto es puesto en una silla por unos días en los que se realizan sacrificios de animales y solo la gente casada es enterrada en ataúdes de piedra.
Los Bontok Igorot eran conocidos por ser una tribu de "caza cabezas" y a eso, y a la ganadería, se dedicaban hasta que los americanos en 1900 prohibieron la practica de cazar cabezas humanas. El tatuaje era una seña de identidad y central en su visión del mundo. Los tatuajes alrededor del cuerpo simbolizan la cantidad de cabezas humanas que esa persona había cazado, tatuajes en la parte exterior de las manos simbolizan la primera vez que la persona ha matado y los tatuajes circulares protegían frente a los malos espíritus. Curiosamente también decían tener poderes terapéuticos siendo dibujados encima de varices y cicatrices como protección frente al cólera y otras enfermedades.
Esta foto como muchas otros fotos de indigenas de la zona fue tomada por un tal Eduardo Masferré. La historia de este hombre es cuanto menos interesante. Todo comienza en Cataluña cuando Masferré padre fue a vivir a esta pequeña region de filipinas y se casó con una mujer Igorot. Allí nació Masferre, el fotógrafo, quién fue educado en Sagada, España y EE.UU. En 1933 comenzó a hacer fotos.
Y estas es una de las muchas historias de españoles que vinieron por estas tierras y de los que hoy no sabemos prácticamente nada pero que aquí son muy conocidos.
Espero que después de esta sesión, un tanto salvaje, todavía os queden ganas de leer el próximo capitulo: Las crucifixiones!!
