Corón en Palawan, la meca de los buceadores, porque? En la segunda guerra mundial unos barcos japoneses se hundieron en estas aguas. Hoy en día están a unos 20 metros de profundidad y es posible explorarlos. Los que lo han hecho dicen que es una gran experiencia.
Nosotros, sin embargo, estuvimos en esta pequeña bahía en un resort regentado por unos alemanes. En los alrededores, nada ni nadie. Tranquilidad por todos lados y, al frente, en el mar, la mejor barrera de coral que nunca he visto. Así se nos pasaron los tres días allí, yendo y viniendo de la barrera de coral... estrellas de mar, nemos, barracudas (estas no tan simpáticas) y peces de todos los tamaños y colores.
La comida impresionante, besugo, marisco, calamares, especialidades filipinas como el Kinilaw (lo que se llama cebiche en Perú). Tal vez esto de la comida parece un detalle sin mucha importancia pero teniendo en cuenta que no hay ni restaurantes ni tiendas en varios kilómetros a la redonda, esto es un detalle con importancia.
Después de Corón no nos quedaba más que un día en Manila antes de la despedida. Como colofón fuimos al mercado de Quiapo, un lugar caótico como pocos donde puedes encontrar desde frutas y verduras hasta armas de fuego y ungüentos para abortar. También pasamos por Chinatown, pequeña zona del centro de Manila llena de tiendas naturalistas chinas y con el río más desagradable e infecto que he visto nunca. Lleno de basura y bichos indefinidos que saltan en la superficie. Sorprendentemente sus orillas están llenas de restaurantes. Para rematar el día masajito, cena y a dormir para mañana coger el avión de vuelta a Europa.
Este, sin más, ha sido el estupendo viaje por Filipinas.

2 comentarios:
Un viaje verdaderamente inolvidable.
Genaro Bardassano.
Ayyyyy que pena que todo lo bueno se acaba....
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