Esta Semana Santa ha sido de lo más completa. Nuestro viaje ha comenzado en las terrazas de arroz de Banaue, sitio declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y situado al Norte de Filipinas, en la provincia de Ifugao. De la tribu de los Ifugaos son precisamente la pareja que me acompaña en la foto.
Para llegar a la zona montañosa de Filipinas es necesario coger un autobús desde Manila durante doce horas (para recorrer 350km aprox). Por cierto, este medio de transporte aquí tendría que ser rebautizado como el "congebus" porque viajas a una temperatura de menos cero grados (la asociación no es muy ingeniosa pero... es verdad, es como un congelador!). Es curioso ver a todos los pasajeros vestidos con gorros, abrigos e incluso haciendo uso de sacos de dormir (esos éramos nosotros). Claro, la idea de sugerir al conductor que ponga el aire acondicionado más bajo o que lo quite la pusimos en práctica, sin embargo el conductor nos informó de que el aire sólo se puede encender o apagar y en este país la idea de estar en un lugar cerrado sin aire acondicionado es un disparate, así que de apagarlo mejor olvidarse, antes morimos congelados. Tiritando llegamos todos los pasajeros a la ciudad de Banaue, corazón de la provincia de Ifugao y de la cuál salen los diferentes caminos para visitar las terrazas de arroz.
Banaue es como una ciudad sin ley, los edificios están recubiertos de aluminio, para guardar el calor dentro de las casas (en esta zona la temperatura media son 10-15 grados), eso, unido al uso del cemento sin pintar y la propensión a llover de la zona, hacen de la ciudad un lugar gris, lleno de cableados, tricicles y manchas de moma en el suelo (moma es un tabaco masticable que después de un rato escupes al suelo y te deja un color rojo en los dientes). Para rematar, música country salida de los bares rezuma por las calles.
Al llegar, tienes la sensación de estar en otro país, por una razón principal, la gente. No sólo se distinguen de los filipinos de manila o las Visayas en que tienen unas cara mas redonda y ojos más achinados (se asemejan más a chinos o mongoles que a filipinos), además, la gente es más ruda, como menos "blandita" que los manileños. En Manila la gente tiende a sonreir y saludar sin motivo aparente, incluso a mirarte con admiración por el hecho de ser occidental.
En Banaue te ponen los pies en la tierra, más bien por el hecho de ser turista y occidental te acogen en tanto que vas a gastar dinero allí pero no se muestran muy dispuestos a hablar o a que te inmiscuyas en sus asuntos.
Este suspicaz pensamiento lo he deducido después de que al pasar por una aldea perdida en las terrazas una anciana indígena nos persiguiera con un palo al notar que le habíamos sacado una foto. Bueno, lección aprendida: "Siempre hay que preguntar por permiso antes de hacer una foto a alguien". Esa lección aplicamos durante el resto de la excursión y nos llevamos a casa una buena colección de noles y preciosas fotos del paisaje.
La excepción, esta pareja de ancianos, pero claro, todo tiene truco y después de sacar la foto descubrimos que había que pagar. Pero acepto el trato, ellos se compran algo en la ciudad y yo les lanzo al estrellato en el blog.
Para llegar de Banaue a la ciudad de Batad, donde se encuentran las terrazas más impresionantes, decidimos coger un jeepney y viajar en el tejado como hacen los filipinos (como ejemplo veáse este link http://thestar.com.my/archives/2009/1/3/lifetravel/f_15jeep.jpg). Al principio resulta divertido pero dado las condiciones de la no carretera, llena de piedras, después de 20 minutos no sabes en que posición ponerte para que no te duela todo el cuerpo.
Pero con todo el viaje merece la pena, las terrazas fueron construidas hace 2000 años y son una increíble obra de ingeniería puesto que todas ellas están conectadas entre si a través de conductos que llevan el agua de una a otra. Y además de eso, forman un paisaje alucinante, un valle esculpido.
Pero mejor os dejo estas fotos que están pasando a la derecha para que lo veáis vosotros mismos. También en las fotos se puede ver como la gente trabaja la tierra con el uso del "carabao" o búfalo de agua y animal nacional.

2 comentarios:
Bueno Clara, por menudos lugares andas!! Rafa, nada más ver la foto de los viejitos que te cobraron, pensó que se estaban preparando para comerte. Hay una cosa que no me explico ¿cómo se puede pasar frío en un autobus tan lleno de humanidad por dentro y por fuera?
Las fotos son impresionantes y apetece mucho ir a conocer esas tierras lejanas, aunque luego pienso en las 12 horas de autobus, y en fin... Pues nada, a seguir disfrutando de la experiencia. Ya tienes a los papás nerviositos por ir a verte, así que como queda poco y tenéis unos cuantos días, imagino que te dará para una temporadita sin morrinha...
¡A disfrutar!. Besos
Clari menudo lugar más alucinante, ya veo que estás disfrutanto a tope de tu experiencia, y espero que de los papis también estos días. Muchas gracias por las fotos y por acercarnos un trocito de ti y de tus aventuras.
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